El alimento de nuestro sistema musculoesquelético es el movimiento, los músculos sostienen toda nuestra estructura y deben ser nutridos.

La correcta administración del trabajo de contracción muscular permite mantener el tono, la fuerza y ​​la resistencia para que la estructura óseo-articular y músculo-tendinosa pueda sostenernos y mantenernos autónomos el mayor tiempo posible.